XXXII MARATÓ DE CINEMA FANTÀSTIC I DE TERROR

DE SANTS, HOSTAFRANCS I LA BORDETA

                                                            14 de novembre de 2020

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AJUNTAMENT DE BARCELONA DISTRICTE SANTS-MONTJUÏC
 





 


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3
 

 

1


     

 

 

 

 

FINALISTES 2020

 

 

FINALISTES VIII CERTAMEN DE MICRORELATS 2020

 

 

 

LA CAZA

 

No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento.

Vio el plato de carne y su cara evidenció que quería salir de ahí.

No me gusta la carne, dijo.

Esto es un microrrelato, tienes que ser más explícito.

Pero me gusta cazar. Me enseñó mi abuelo.

Ahora te remontas a tu infancia. Te aviso de que se enfría la comida.

Mi abuelo odiaba a mi abuela. Odio de verdad, nunca la llamaba por su nombre, le decía: la cerda.

Parece que se pone interesante. Acaba ya. ¿Por qué no te gusta la carne?

Un día fuimos a comer a su casa, dijo que había cazado un jabalí.

 

 

 

Cuento para monstruos.

 

 

Mi papá es muy bueno y cada noche se sienta en la cama junto a mí y me cuenta una de esas historias que a él le contaba la abuela, creyendo que antes de acabar me quedaré dormida.

Lo cierto es que a mis seis años sus cuentos ya no me impresionan.

Soy demasiado mayor para princesas, príncipes, brujas y dragones. Pero me gusta sentirlo a mi lado, hablándome. Es un momento mágico que no quiero que deje de suceder nunca. Es nuestro momento.

Además, estos cuentos son la única forma de despertar a Bob, mi mejor amigo.

Reconozco que la primera vez que lo vi observándome por la puerta entre abierta del armario, mis alas se plegaron de miedo y se me erizó todo el pelo morado de la espalda.

A la mañana siguiente se lo conté a papá y me dijo que no me preocupara, que los niños humanos solo existen en los cuentos.

 

 

 

El hombre reescrito

 

Sui géneris  

 

 

El novelista Hasson Foyed encontró en la calle un personaje sin abolengo. Lo nombró Hasson Foyed, lo presentó a su mujer, lo alojó en su casa, le entregó un revólver y lo hizo bandido.    Mientras Hasson Foyed personaje salía a delinquir, Hasson Foyed narrador perpetraba la  trama de sus latrocinios. Pronto lo volvió un criminal violento, crápula, arrogante y soez. Golpeaba la nuca de sus víctimas.     Una noche intentó dormir con la esposa de Hasson Foyed, y otra, golpearlo porque lo hizo robar tres bancos en un capítulo.         La señora de Foyed, harta del insolente, pidió a Hasson Foyed eliminarlo. Mencionó la sospecha de que Hasson Foyed apócrifo planeaba usurparle la identidad. Adujo haberlo visto reescribir los sucesos en un episodio de su novela.     Hasson Foyed se apresuró a narrar la muerte de Hasson Foyed durante un tiroteo con la policía. Los disparos provenientes del supermercado confirmaron el fin.    Al día siguiente, la feliz señora de Foyed despertó plena de caricias nocturnas. Sin embargo, sentíase inquieta por la sensación de haber sido amada por otro: nunca antes, en la intimidad, Hasson Foyed le había besado la nuca.  

 

 

 

El amor es algo relativo

 

 

Comprendo que estés confuso, pero Einstein ya explicó que el tiempo y el espacio vienen a ser la misma cosa, no puedes alterar uno sin cambiar el otro. Por eso, en cuanto me anunciaste tu intención de abandonarme, decidí ralentizar la cadencia en todos los relojes de nuestra casa. No debería extrañarte, por tanto, que sean cada vez mayores las dimensiones de este cuarto y más pequeñas, ínfimas ahora, tus posibilidades de alcanzar jamás el pomo de la puerta.

 

 

 

 

El hombre reescrito

 

Sui géneris  

 

 

El novelista Hasson Foyed encontró en la calle un personaje sin abolengo. Lo nombró Hasson Foyed, lo presentó a su mujer, lo alojó en su casa, le entregó un revólver y lo hizo bandido.    Mientras Hasson Foyed personaje salía a delinquir, Hasson Foyed narrador perpetraba la  trama de sus latrocinios. Pronto lo volvió un criminal violento, crápula, arrogante y soez. Golpeaba la nuca de sus víctimas.     Una noche intentó dormir con la esposa de Hasson Foyed, y otra, golpearlo porque lo hizo robar tres bancos en un capítulo.         La señora de Foyed, harta del insolente, pidió a Hasson Foyed eliminarlo. Mencionó la sospecha de que Hasson Foyed apócrifo planeaba usurparle la identidad. Adujo haberlo visto reescribir los sucesos en un episodio de su novela.     Hasson Foyed se apresuró a narrar la muerte de Hasson Foyed durante un tiroteo con la policía. Los disparos provenientes del supermercado confirmaron el fin.    Al día siguiente, la feliz señora de Foyed despertó plena de caricias nocturnas. Sin embargo, sentíase inquieta por la sensación de haber sido amada por otro: nunca antes, en la intimidad, Hasson Foyed le había besado la nuca.  

 

 

 

Fantasma  

 

Amaya Take

 

 

Habló y no la escucharon. Agitó sus manos y no la vieron. Se paró sobre la mesa y la ignoraron. Entonces, se cubrió con una sábana.

 

 

 

 

La bufanda 

 

El invierno comenzaba a coger fuerza, Alicia no pensaba que acabaría tan tarde de trabajar, por ello no llevaba más que su chaqueta de cuero. Caminaba de un lado para otro sobre el andén de la estación, frotándose las manos, tratando de entrar en calor. Se fijó en que a alguien se le había caído una bufanda, el frío se estaba apoderando de ella así que decidió colocarla alrededor de su cuello, - ?ya la devolvería al día siguiente? - pensó.  Al llegar su tren, Alicia escogió un asiento y advirtió que ella era la única pasajera en aquel vagón. Reposó su cabeza sobre la ventana de su asiento y el tren comenzó a moverse.  A medida que el tren aceleraba, la mujer comenzó a notar una presión en su garganta. Alicia trató de quitarse la bufanda prestada pero para su sorpresa, la presión aumentó, tanto que comenzó a ahogarse. Su cuello se cerraba y pese a sus esfuerzos, Alicia no podía respirar. Trató de pedir auxilio pero su voz se perdió entre sofocos. Cuando el tren se detuvo, una gélida brisa desprendió la prenda de la inerte Alicia. La bufanda, casi reptando, salió del vagón a la oscura noche.

 

 

 

 

LEÓN DECOLONIAL

 

 

Las aguas bajaron y Dios entró al arca. Sintió que algo crujía bajo sus pies en la obscuridad, dijo “hágase la luz” y notó los huesos esparcidos tras el festín. El león, encargado de salvar una pareja de cada raza para preservar la diversidad humana, se limitó a decir que todos le supieron a pollo.

 

 

Autor: Noé

 

 

 

Liberación

 

 

Estaba tranquilamente en casa viendo una serie en Netflix. Cuando de repente escuché un ruido muy extraño. Como si algo frotara las paredes de mi salón con una lija gigante. Me levanté extrañada y vi cómo salía un humo blanco y espeso de entre las ranuras del parqué.  El humo iba subiendo hacia el techo y cubrió la sala en cuestión de segundos. Casi sin poder ver cogí el móvil y llamé emergencias. Antes de que me contestaran escuché una gran explosión y algo me golpeó en la cabeza fundiéndose todo en negro.

Cuando desperté, me dolía la cabeza, y cuál fue mi sorpresa que estaba en una playa vestida con un elegante vestido azul. Me toqué la cabeza y me di cuenta de que llevaba una corona grande.

Enfrente había un chico moreno, de unos 20 años, que me miraba con más perplejidad que la que yo estaba sintiendo.

Algo me conectó a él y sin pensar en nada de mi boca salieron estas palabras: “Soy la genia de la lámpara maravillosa. He estado 100 años encerrada en una sociedad individualista, de culto al cuerpo en la que nadie quería profundizar en nada. Para agradecerte mi salvación te concederé tres deseos…. “

 

Rina

 

 

 

 

No soporto a mi madre

 

 

Mi madre es una obsesiva y una maniática. Necesita horas antes de salir de casa porque, si no revisa exhaustivamente que todo esté en orden, no se queda tranquila. Es más, incluso tras haberse cerciorado, es capaz de regresar y comprobar de nuevo la casa entera cuando, quizá, ya habían transcurrido más de cinco minutos desde que se había marchado. No lo puede evitar. Rastrea como un perro de presa que las persianas estén bien bajadas, que las luces estén apagadas, las tomas de corriente desenchufadas, la puerta del frigorífico cerrada, los fuegos apagados y, sobre todo, la llave del gas echada. Y cuando observo ese comportamiento ritual y desquiciado me entran náuseas y pienso: “Sí, sí. Mucha meticulosidad, pero bien que un día te fuiste olvidándote de mí y, encima, dejándote el gas abierto”. De modo, que yo juego a cambiar cosas de sito y a modificar su orden; aunque, dentro de su angustioso desconcierto, ella prefiera sudar pensando que se ha vuelto loca, antes que atribuirlo a un castigo sobrenatural.

 

 

 

REALIDAD

 

El escritor, harto de que su género preferido sea considerado ficción, subió al primer plato volador que pasó y escapó a refugiarse en un planeta más sensato.

 

Seudónimo: Raquel Broda

 

 

 

 

REFUGIADOS

 

Autor: Torrance

 

 

Secretaria General de control de fronteras interestelares.

Objeto: Refugiados provenientes del Tercer planeta del sistema estrella enana amarilla GZI

 

Honorable Gobierno Federal de Proxima Centauri,

Como sabrán, algunas naves provenientes del planeta en objeto y que de aquí en adelante llamaremos Tierra (nombre atribuido en origen), se encuentran orbitando alrededor de nuestro planeta y solicitan ser acogidas por razones humanitarias. Nos llegan noticias de que decenas de otras naves provenientes del mismo lugar están de camino y calculamos que pueden albergar miles de seres originarios de dicho planeta.

Proponemos que este Gobierno Federal dictamine la expulsión inmediata de nuestra orbita de los solicitantes de asilo.

La Secretaria de Cultura Planetaria nos informa que los habitantes del planeta Tierra practican  la monogamia  por absurdas creencias religiosas y tienen la bárbara costumbre de alimentarse de carnes de otros animales para proveerse de las proteínas necesarias.

Tenemos constancia de que en la Tierra tienen lugar varios conflictos violentos, pero también que muchos de los refugiados no provienen de zonas de guerra y que la razón real es una crisis ecológica que ellos mismos provocaron.

Proponemos a este Gobierno poner en marcha de inmediato el protocolo de emergencia denominado Operación Muro. 

 

 

 

Por huevos

 

 

Wolfgang Amadeus Frup, creyó que el planetoide azul sería un buen destino gastronómico donde olvidar su amargura. Había salido sin rumbo fijo luego de su ruptura con María Maschinga, su cocinera de huevos. Últimamente, María no acertaba con los huevos rotos. Pero, quizás, lo que precipitó la decisión de Wolfgang de acabar con la relación, fueron los setenta amantes secundarios de María, uno para cada sexo.

Wolfgang se enchufó el traductor universal, redujo a primera el motor superlumínico de jengibre, y saliendo del hiperespacio boreal, aterrizó en Móstoles. Consultó en la edición intergaláctica de Wikipedia qué aspecto debía tener, y eligió el de bailadora brasileña. Se dirigió al restaurante que sus sensores gastronómicos le habían recomendado y entró bailando al estilo de Carmen Miranda ante la indiferencia de los comensales. Entusiasmado, pidió unos huevos rotos con mucho ajo y mucha sal. Se los trajeron fríos. Wolfgang no dijo nada, se levantó sin probar la comida, pagó con un kilo de diamantes sin esperar el cambio. Lo aplaudieron. Subió a su nave en silencio. Antes de desintegrar el planetoide, pensó que nadie rompía los huevos como María, y una lágrima verde le recorrió algo parecido a una mejilla.

Proteo

 

 

 

Teleasesinato

 

Por: Marioneta Lógica

 

La cuenta regresiva llegó a cero. La familia reunida en la zona límbica de la estación de entretenimiento sintonizaba la nueva transmisión con los cascos de teleasesinato. Aunque era su primera vez, ni los niños ni los adultos tuvieron problemas en instalarlos en sus cráneos. El presentador celebraba el regreso del exitoso programa y agradeció la preferencia de la audiencia. Su discurso se adaptaba automáticamente según la información de gustos y recuerdos que los parásitos obtuvieron al infectar temporalmente las neuronas de los humanos. Tras la última palabra, la súbita inyección en cadena de serotonina hizo reventar los globos oculares de cada uno de ellos. Cayeron al piso con una sonrisa y un hilo de baba escurriéndose.

 

 

Tres voluntarios

 

 

El mago pidió tres voluntarios. Sonia levantó la mano y yo, para no ser menos, también. Alguien más subió al escenario con nosotras. El mago nos obligó a meternos acostados en unas cajas.

–Tranquilos –nos susurró.

Sí, yo mantuve la calma hasta que vi la sierra. No pude evitar cerrar los ojos cuando el mago empezó a cortarme la cintura. Sentí un extraño cosquilleo. Luego siguió con el cuello. Tardé en volver a abrir los ojos. Moví la cabeza. Ahora estaba cortando a Sonia, que no paraba de sonreír. Siguió con el desconocido. El mago movió las cajas. Los espectadores comenzaron a aplaudir.

No sé si lo que ocurrió a continuación formaba parte del espectáculo o se debió a alguna confusión. El caso es que el mago me colocó las piernas de Sonia. Aunque sentí un poco de vergüenza por llevar una minifalda tan corta, desde luego no dije nada: siempre había envidiado las piernas de Sonia, rectas, sin celulitis, perfectas. Claro que, cuando llegué a casa, después de depilarme, me apresuré a buscar clínicas de aumento de pecho.

 

 

 

 

Unas pocas palabras de vida

 

 

Charles, enfermo, toma un libro. Lee sobre cierto hombre, Javier, quien a su vez agarra una novela vieja acerca de Antonio. Este último descansa mientras repasa por segunda vez los capítulos finales de la historia del gran mago y el caballero andante. “Te he dado el poder máximo”, leen todos. “Te he convertido en protagonista. Serás invencible hasta que la historia acabe”. Y tras las proféticas palabras del mago, luego de grandes epopeyas, fueron muriendo uno a uno. El caballero cuando la última oración de su cuento fue leída. Antonio en el momento que Javier, por puro aburrimiento, cerró el libro. Y luego este último, cuando, palabra a palabra, Charles lo guio a una trágica batalla naval. Charles sospechó, o tal vez supo comprender, que el mensaje del mago era más fuerte de lo que creía y comenzó entonces a ver su enfermedad de una manera muy distinta. Ya con el último atisbo de vida escapándosele del pecho, gritó en dirección al cielo: “¡Por favor, léeme de nuevo!”.

 

 

 

 

 

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Bases del VIII certamen de microrelats fantàstics i de terror de Sants 2020


 

 

1.      El certamen és obert a qualsevol persona que hi vulgui participar.
 

2.      La participació en el certamen comporta acceptar aquestes bases.


3.      Els treballs que s’hi presentin han de ser originals i poden estar escrits en català o en castellà.


4.      Els treballs presentats no poden haver estat premiats anteriorment a un altre concurs literari.


5.      No es pot presentar més de dos treballs per persona.


6.      Els treballs han d’estar escrits amb ordinador en format .doc (amb el tipus de lletra Arial, cos 12), pdf, o en fulls DIN A4 escrits a una sola cara i a doble espai.


7.      L'extensió màxima és de 200 paraules (microrelat). Tanmateix s'accepten formats de prosa poètica, micropoemes, o poemes curts sempre que respectin la base 8.


8.      Els microrelats, hauran de proposar un conflicte que es resolgui en acabar el text amb la major economia de mitjans. Hauran d'orientar-se dins de la literatura fantàstica, terror i ciència ficció. El títol forma part del relat.


9.      El guanyador del premi s'emportarà 200 €. S’aplicarà la retenció fiscal que marca Hisenda d’acord amb la legislació vigent.  


10.  Tots els concursants hauran de presentar-se amb pseudònim.


11.  Els enviaments es faran a la adreça: microrelatsmarato@gmail.com, els participants hauran d'escriure en l'assumpte: "VIII Certamen de microrelats fantàstics i de terror de Sants". No si escriurà res en el missatge. S'adjuntaran dos documents: el relat del concursant, amb títol de l'obra i pseudònim, i un document anomenat "plica" on hi constaran les dades personals de l’autor/a: pseudònim, nom i cognoms, data de naixement, adreça, email de contacte i telèfon.


12.  El participant on-line pot ser desqualificat per qualsevol dada inclosa en el mail que reveli la seva identitat.


13.  La data màxima d'entrega serà el 13 de setembre d'enguany.


14.  El Jurat format per membres de l’organització del festival, serà presidit per l'autor Ferran Escrig Parés, i determinarà la categoria única de guanyador, i finalistes. Es reservarà el dret a considerar desert un premi o fer-ne menció especial. La seva decisió és inapel·lable.


15. El jurat no mantindrà correspondència amb els participants durant el procés de selecció.


16. Totes les obres seleccionades es donaran a conèixer el 5 de novembre del 2020, a la nostra pàgina web: www.cotxeres-casinet.org/marato


17. El veredicte del Jurat es farà públic durant l la XXXiI Marató de Cinema Fantàstic i Terror de Sants i es publicarà a la web.  

 

 

 

 


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FINALISTES 2019

 

 

FINALISTES VII CERTAMEN DE MICRORELATS 2019

 

 

Se alquila habitación

 

En el 1B habita un viejo que está chapado a la antigua y disfruta arrastrando cadenas toda la noche, cosa que desquicia, y con razón, a la vecina del 1A, que se colgó de una viga por mal de amores y deambula por el salón con el rostro violáceo.

La del 2B era una actriz de teatro, o eso creemos, porque se asoma a la ventana con cara de pena y le pregunta a los escasos transeúntes en el más rancio inglés británico si han visto a sus pupilos, justo como la institutriz de James. El del 2A es un fulano alemán de mucho cuidado, que ha destrozado todo lo que ha podido; lo apodamos Poltergeist y nos asusta incluso a nosotros, imagínese. Nos queda libre el sótano pero no por mucho, así que decídase pronto y coja por fin ese revólver.

Como puede darse cuenta, nuestras viviendas son tan codiciadas que dan miedo.
 

 

¿Abducción?
 

Despertó experimentando una intensa agonía. Sentía leves tirones en su interior mientras las crueles criaturas hurgaban en sus entrañas expuestas.

Contempló con horror las extremidades acabadas en apéndices carnosos y los artefactos metálicos y afilados que manipulaban los seres en cuyos globos oculares se advertía un brillo de fría determinación.

—Humanos —gorjeó entre estertores—, venimos en son de paz.

 

A grandes males…
 

La primera paciente del día trae el alma rota. Le cosemos cada trozo con cariño y la dejamos casi como nueva. Solo le quedan pequeñas secuelas y miedo moderado al amor.

El siguiente es un joven con problemas de estómago, un cosquilleo constante que no lo deja vivir. Le advertimos que echará de menos el batir de sus alas, pero no le importa, así que extraemos las mariposas que lo torturan y se las damos de recuerdo en una cajita de cristal.

Llega un hombre sin corazón. Siente un tremendo vacío en el pecho. Le informamos de los efectos secundarios de la intervención quirúrgica. Acepta y con un pedazo de intestino grueso le hacemos de tripas corazón. Todo un éxito. Debe amar en pequeñas dosis al principio, tragarse el orgullo de vez en cuando y evitar las relaciones largas, más difíciles de digerir.

Estamos contentos, pero con el último paciente se nos complica la mañana. Tiene un prejuicio muy grande en la cabeza. Contagioso. Hay que mantenerlo fuera del alcance de los niños. Ya hemos probado antes con un lavado de cerebro, tratamientos de choque, laparoscopia… pero nada funciona: imposible arrancárselo.

No hay más remedio que amputar.

 

Celos 
 

Asesinó a todos los hombres del mundo para que lo viera solo a él. Ella se arrancó los ojos.


 

Cuentos de hadas entre otras mentiras.


La pulcra damisela en apuros a la que el ensalzado galán osó salvar no quería huir del  condenado torreón que habitaba. Ella era feliz en aquel refugio de piedra, donde mantenía ocultos alrededor de cien cadáveres apilados. Yacían allí desde que ella asesinó a los dueños de esa montaña de huesos. El dragón que vigilaba el lugar trataba de poner sobre aviso a los hombres que, haciendo uso de su coraje, se enfrentaban a él. La criatura lanzaba fuego por la boca y erizaba sus escamas,  mostrando el peligro que suponía acercarse a aquellos lares. Pero era demasiado tarde, ellos ya habían quedado prendados de la belleza de la muchacha. Tras conseguir trepar prácticamente hasta arriba, apoyaban sus exhaustas manos en el alféizar y se impulsaban con sus propias piernas. Porque todos, sin excepción, hacían lo mismo. Al conseguir introducirse en la habitación donde les aguardaba la bella joven, no esperaban que esta les estuviera esperando con una navaja entre sus manos de porcelana. Tras verse obligados a ingerir sus propias uñas, imploraban la muerte, se deshacían en berridos, suplicaban que se acabara.  Pero nunca terminaba ahí, los finales no siempre son felices. 

 

Distracción
 

—¿Cómo piensas hacerlo? —sondeó la pequeña Marta.

—Le arrojaré carne para distraerlo, habrá tiempo suficiente para escapar mientras la devora.

—Pero no hay carne aquí.

—Martita, Martita… Me temo que sí hay carne.

 

El coco

 

Noche. Padre primerizo, soñoliento. El bebé dormido. Apenas dos meses de vida. La madre se había cogido un merecido descanso con unas amigas. Nunca me había quedado con el niño a solas. Tenía todo preparado y a mano: los pañales, el biberón y sus peluches favoritos. Despertó a la hora. El llanto machacón, la mirada ansiosa. Los indicios del hambre. Lo saqué de la cuna. Lo acurruqué en mis brazos mientras calentaba la leche. Le ofrecí la tetina con tranquilidad y cariño. Él comenzó a tragar. Al principio fue bien, pero a los pocos segundos volvieron los lloros. Distintos. Inconsolables. Observé su rostro a través del espejo del dormitorio. Probé de todo para consolar aquella carita descompuesta. Aquellas cosas que siempre funcionaban en presencia de su madre. No sirvió. El crío tenía los ojos clavados en nuestro reflejo. Justo a nuestra espalda. Irritado, horrorizado. Agucé la vista y vi. Una sombra sobre mis hombros. Observándonos. Riéndose. Acariciando la cabeza del retoño con largas uñas. Me giré de un salto. Acojonado. Allí atrás no había nada. Serené mis nervios y sonreí. Leyendas infantiles, miedos arcanos. Y retorné al espejo para comprobar mi abrazo vacío flotando en el aire. 

 

 

El mal pedido

 

Buscó afanosamente una quimera.

Se adentró en la húmeda selva amazónica, traspasó las ardidas arenas del Sahara, hasta que, en un lóbrego lugar del centro de África lo halló. El pozo de los deseos no era una trillada utopía. Rió con ganas, se acercó hasta la vera, el agua turbia olía a canela y una leyenda escrita en francés rezaba: “Pide un deseo, sólo uno y ten cuidado con lo qué pides; se consciente y toma con cuidado el significado de tus palabras. Arroja algo personal que no sea una moneda y te será cumplido, pero pide bien, si no fuese así, tú serás el responsable de tu destino”.

Era alto, fuerte, bello y saludable, sólo le faltaba fortuna.

Se quitó un calcetín y lo arrojó pidiendo ser el hombre más rico del mundo no el más afortunado. Le fue concedido; no había lugar en el orbe en donde pudiese esconderse de los hombres y las mujeres. Huía constantemente.

Una noche de denso estío cayó rendido en un bosque desconocido; la madrugada se ensombreció con sus alaridos, un grupo de jóvenes lo estaba devorando con frenesí.

Su deseo se había cumplido estrictamente.    

 

 

Futur plusquamperfet
 

Considero el pollastre un menjar dels Deus. Per això l'he demanat com a sopar aquesta darrera nit.

Veureu, no sóc el típic reu que la vigília de la seva execució insisteix en proclamar-se innocent, esperant que la trucada d'un magistrat escrupolós resolgui un aplaçament, una decisió del governador mani una revisió judicial, un indult pietós del president arribi abans de l'hora fatal. No. De bon començament vaig confessar els crims, tot i l' insistència de l'advocada defensora en trobar subterfugis legals. Soc home d'honor. Vaig infringir les lleis i n’assumeixo les conseqüències.

Només vull expressar unes últimes paraules per justificar-me: si hagués nascut fa dos cents anys, seria un xef reconegut -com suggereixen els llibres prohibits d'història gastronòmica-, famós per les seves receptes de làmines de pit a la salsa Chardonnay; pernilets adobats en safrà amb emulsió de cava brut; o contra-cuixes rostides a la fusta d'auró amb glacejat d'ametlles. En canvi, a l'actual societat, sóc un assassí d'essers vius, condemnat per la justícia digital dictada des del poder vegà.

Arriba el plat. Quina gana... Oh no! Això és el producte sintètic del Kentucky-Ribagorçana Fried Chicken! Fills de puta, vull pollastre de veritat! Sacrifiqueu qui faci falta!!

 

 

Incrédula

 

-Todo fue un montaje – sentenció.

Le mostré la escafandra de papá, algunas fotos, y unas cuantas rocas que se trajo de su primera expedición, pero ante cada prueba aquella anciana insistía en afirmar que el hombre nunca había llegado a la luna.

-Pues allí conoció a mi madre – confesé finalmente.

La mujer comenzó a reír, y por eso no tuve más remedio que quitarme la piel y enseñarle mis escamas. Ella me miró y, tras unos segundos eternos de silencio, sólo dijo:

-Maquillaje.

 

 

La propiedad privada, el purgatorio y la pobreza

Alguien le dijo que yo había sido la donante de la ropa que le dieron en El Auxilio, y le facilitó mi dirección.
Se presentó en casa hace dos días. Llevaba colgado de una percha, limpio y planchado, el traje favorito de mi difunto Julián.
—Tome, señora —me dijo—. Su marido aún está dentro.
 

 

Las hormigas van al espacio
 

Pasan muchos años y al final, las hormigas evolucionan. El mini cerebro – compuesto por unos cuantos miles de neuronas– reconexiona sus axones y resulta en una especie de computadora que resuelve problemas complejos de uno a la vez. Las hormigas, siguiendo su instinto milenario, reorganizan su comportamiento: cada una resuelve un problema distinto y lo comunica al hormiguero. Se agrupan, convocando más hormigueros, y así -pensando en paralelo- se adueñan del mundo. Los humanos, sorprendidos un día por el ataque simultáneo y letal de millones de hormigas, mueren en medio de horribles carnicerías colectivas. Eventualmente, pasa lo del título.

 

 

Les tempes modernes

 

Que si tal, que si cual, mis amigos siempre con lo mismo, haciéndome dudar. Tomás es mi hijo, no hay más. Es cierto que no es el prototipo perfecto de vampiro, no lo es. El olfato desde luego, lo tiene distinto. Aquella tarde, cuando, desde un ventanal, nos arrojaron ajos, y él se quedó tan tranquilo, tocándolos... desde luego eso no es normal, no. Y lo de tomar el sol, en plena terraza, es cierto que descuadra mucho con el linaje, sí... pero ni mi mujer ni yo le hemos dado nunca mayor importancia. Menos mal que no conté a nadie aquella noche que irrumpí en su cuarto y allí le vi, en la repisa del balcón, todo peludo, a cuatro patas y con una paloma agarrada entre los dientes.

¡Ay, cómo explicarles a los veteranos, es tan distinta la nueva generación de vampiros!

 

 

  Los creadores

 

La leyenda era cierta, habían vuelto al planeta, el circulo se había cerrado. Crearon la vida, nos dejaron a nuestro albedrío y crecimos como especie, evolucionamos. Fue duro, su tecnología se fue con ellos, solo dejaron lo que no pudieron llevarse. Los eruditos habían estudiado durante siglos, cada atisbo de su presencia pasada.

Sus naves levitaban sobre las ciudades como una nube negra y perversa. Los fanáticos salían y subían a las azoteas con carteles de bienvenida. Una locura colectiva que pronto se hizo tan viral, como real. Sin embargo, pronto supimos que éramos la cosecha, el alimento. Nos cazaban vivos y nos subían a las naves en jaulones metálicos.

Habían sembrado la vida en nuestro planeta como nosotros sembrábamos nuestros campos y criábamos a nuestros animales, para sustentarnos. Sus escafandras mostraban una expresión inerte. Sentir que sus bocas masticarían mi cuerpo y chuparían mis huesos me hizo vomitar cuando me apresaron y me ataron con bridas.

Uno de ellos se quitó el casco que protegía su cabeza, pude verle bien. Conocía la leyenda, había visto los grabados antiguos, sin duda alguna, aquella bestia era un terrícola.
 

 

El gato de Schrödinger
 

Don Bigotes observaba a su amo mientras disfrutaba de una deliciosa lata de atún. En realidad estaba un poco enfadado con su dueño porque este le había despertado de repente de su plácida siesta y había tratado de meterle en una caja. Evidentemente, el animal trató de zafarse con todas sus fuerzas, incluso llegó a dejarle un buen arañazo al hombre, pero de nada sirvieron sus aspavientos y maullidos: terminó encerrado dentro de aquella caja oscura.

Le dejaron solo e indeterminado, vivo y muerto a la vez, sin ningún observador que le decantase por un estado u otro, real y no real… Eso al gato no le importaba, ahora podía estar comiéndose una lata de atún tranquilamente, o de sardinas, o estar tumbado panza arriba en el jardín; pero Schrödinger no podía.

Él seguía observando la caja.

 

 

 

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